Los 2 métodos para trabajar el aura

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A menudo, cuando tenemos la oportunidad de reunirnos en un salón, surge una pregunta: "¿a qué chakra corresponde este mandala o este Flor de la vida?"

Personalmente considero que la pregunta no tiene sentido.

¿Por qué?

Porque es una preocupación mental y nada más. En cambio, si eliges tu mandala o símbolo vibratorio con tu intuición, con tu corazón, con tu alma, necesariamente serás atraído por el que necesitas o con el que tienes afinidad.

¡Y eso tiene sentido!

¿Qué es el aura?


El aura es la manifestación del campo energético y se encuentra alrededor del cuerpo o la cabeza de un ser vivo. Conocida desde hace miles de años y bien descrita por los hindúes, el aura es la estructura sutil y vibratoria que rodea toda la realidad de nuestro mundo, los seres humanos, pero también los animales, las plantas y los minerales.

Para los humanos, el aura es una combinación de las emanaciones de sus diferentes cuerpos. Y cada cuerpo, a través de sus propias emanaciones, añade matices particulares al aura. Para algunos es muy vasto, animado por intensas vibraciones y con magníficos colores. Para otros, por el contrario, es estrecha, opaca, borrosa. Todo depende de la vida que lleve cada persona.

¿Para qué sirve el aura?


El aura puede compararse con la atmósfera que rodea nuestro planeta, la tierra. También tenemos una atmósfera que filtra las corrientes a las que estamos expuestos. Al igual que la tierra, en nuestra aura hay una especie de capa de ozono que nos protege de las corrientes nocivas a las que estamos expuestos. Cuando una persona es capaz de soportar el odio, la sospecha, los celos, cuando no se ve turbada por los acontecimientos externos, es porque ha creado una envoltura de luz a su alrededor por su amor y sabiduría, y está protegida. Varias enfermedades nerviosas se deben a la falta de ozono espiritual en el aura.

Nuestra aura también es un medio para conocer a los seres. Cuando es pura, nos hace sensibles a lo que se esconde en su alma. Aunque no lo demuestren con ningún gesto, ninguna palabra, ninguna expresión facial, sentimos sus diferentes estados como corrientes caóticas y oscuras, que nos contraen, o por el contrario como armoniosas ondas de luz y calor que nos dilatan y alegran.

Si tuviéramos que resumir lo que es el aura, diría que es como una verdadera prenda de vestir, y que a medida que la confeccionamos, nos protege, nos mantiene a salvo de nuestros enemigos interiores, pero también de nuestros enemigos exteriores.

Los 2 métodos para trabajar el aura


El aura es una emanación de la vida interior. A través del amor lo avivarás, a través de la sabiduría lo iluminarás, a través de la maestría lo fortalecerás, a través de la pureza lo harás cada vez más transparente.

Por lo tanto, existen dos métodos para trabajar el aura.

La primera es que a través del pensamiento, de la imaginación, te concentras en los colores y te rodeas de ellos.

El segundo método, mucho más eficaz, consiste en intentar desarrollar las virtudes que les corresponden. Y ahí, aunque no hagas ningún ejercicio de concentración, con sólo buscar cultivar las virtudes divinas, quieras o no, pienses o no en ello, tejerás poco a poco a tu alrededor esta prenda de luz cuyos colores aparecerán cada vez más bellos e intensos.

Centrarse en los colores


La ciencia iniciática menciona 7 chakras, 7 soles dentro del hombre. Estos son 7 estados de conciencia.

La palabra "Chakra" significa rueda en sánscrito. Son siete.

Se trata de centros de energía, que están relacionados con los colores, las notas, las glándulas endocrinas, los reinos, los sonidos, los sentidos, los cuerpos, los planetas, las piedras, las posturas de yoga, etc

Vibran a diferentes frecuencias, desde la más baja para el chakra base hasta la más alta para el chakra corona.


Muladhara
Color rojo. Nota DO. Glándulas suprarrenales. El reino mineral. Sonido LAM. Sentido del olfato. Cuerpo físico. El planeta Saturno. Piedras Jaspe rojo, rubí, hematita. Postura el loto.

Svadisthana
Color naranja. Nota RE. Las glándulas las gónadas. Reino vegetal. Sonido VAM. Sentido del gusto. Cuerpo etérico. El planeta Júpiter. Piedras piedra de luna, cornalina. Postura de la rana.

Manipura
Color amarillo. Nota MI. Glándula del páncreas. El reino animal. Sonido RAM. La vista de los sentidos. Cuerpo afectivo/astral/emocional. El planeta Marte. Piedras ámbar, citrina, ojo de tigre. Contracción postural del abdomen.

Anahata
Color verde/rosa. Nota FA. La glándula del timo. El reino humano. Sonido YAM. El sentido del tacto. Cuerpo mental inferior y superior. El planeta Venus. Piedras de aventurina, jade y esmeralda. Postura del pez, la cobra o el saludo al sol.

Vishuddha
Color azul. Nota ORO. Glándula tiroidea. Reino subhumano de las almas (ángeles). Sonido HAM. El sentido del oído. Cuerpo causal. El planeta Mercurio. Piedras de turquesa, aguamarina y topacio azul. Postura de la vela.

Ajna
Color índigo. Nota LA. Glándulas pituitarias. El reino subhumano de los planetas. Sonido OM. Intuición, clarividencia, clariaudiencia, empatía, espacio-tiempo, mediumnidad, telepatía. Cuerpo búdico. El planeta Saturno. Piedras de zafiro, lapislázuli y azurita. Postura del cadáver.

Sahasrara padma
Color púrpura, blanco, dorado. Nota SI. Glándula pineal. Reino subhumano de los sistemas solares. Sonido OM. El conocimiento de los sentidos, el intelecto. Cuerpo divino o celestial. Planeta Saturno y Júpiter. Piedras de cristal de roca, diamante y amatista.

Ejercicio de concentración en los colores:


En general, siempre propongo hacer una práctica, durante 7, 21 o 40 días.

Para este ejemplo, imaginemos que decidimos trabajar con el color rojo. Como un arco iris, imagina que un rayo rojo te atraviesa e inunda todos los órganos de tu cuerpo de forma muy sutil. Puedes imaginarte que baja a la cabeza, a los ojos, a las orejas, al cuello, a los hombros, al pecho, al vientre, a la pelvis, y luego a las piernas, hasta los pies.

Y mientras este rayo de color pasa a través de ti, imagina que limpia lo que sea que necesite ser limpiado dentro de ti. Un poco como tomar una ducha.

Y, por último, devolverlo a la tierra, para reciclar todo lo que hay que reciclar.

También puedes concentrarte con los ojos abiertos en un mandala rojo o en un Flor de la vida rojo, pero estoy convencido de que el ejercicio que acabo de proponer es más eficaz.

Lo importante es la regularidad del ejercicio, que puede repetirse varias veces al día, y esto durante 7, 21 o 40 días. De este modo, vigorizarás e irradiarás el color que hayas elegido dentro de ti, como un sol.

Desarrollar las virtudes que corresponden a los colores


Este segundo método es el más seguro y corresponde al trabajo sobre virtudes como la pureza, la paciencia, la indulgencia, la generosidad, la bondad, la esperanza, la fe, la humildad, la justicia y el desinterés. Se trabajan las virtudes y son las propias virtudes las que forman el aura.

El rojo es el espíritu de la vida, que aporta dinamismo, ardor, iniciativa, empresa, actividad santa, creatividad.

El naranja es el espíritu de la alegría, que abre la percepción de la vida interior. Afina los sentimientos, refuerza las sensaciones, despierta la felicidad interior libre.

El amarillo es el espíritu de la sabiduría, de la inteligencia, que te permite fortalecer el pensamiento correcto, alcanzar el conocimiento, desarrollar la claridad mental.

El verde es el espíritu del destino, de la eternidad, que ayuda a comprender el sentido profundo de la vida, a conocer la razón de venir a la tierra. Aporta riqueza a todos los niveles.

El azul es el espíritu del alma verdadera, de la verdad, que trae la paz, la plenitud, el amor, la conciencia superior, la percepción de lo grande, lo verdadero, lo bello, lo justo, lo bueno. Abre la puerta a la conciencia superior.

El índigo es el espíritu de la fuerza, que aporta compromiso, fuerza interior, valor, humildad, orden, disciplina, armonía celestial.

El violeta es el espíritu de la pureza, que permite alcanzar estados místicos, el arrebato y el éxtasis. Expulsa todo lo que es oscuro y negativo y abre las puertas a la conciencia divina interior. Es la verdad, la libertad, la purificación, el dominio de todos los cuerpos sutiles.

Hace algún tiempo lanzamos un juego de imanes de 7 chakras con mandalas.

Hemos intentado asociar los mandalas según su color pero también su virtud para que se correspondan lo mejor posible con los 7 centros energéticos, los 7 chakras.

Violeta: Sabiduría
Azul índigo: Claridad
Azul claro: Discurso
Verde: Equilibrio
Amarillo: Realeza
Naranja: Voluntad
Rojo: Armonía

Así que, por supuesto, podemos variar, por ejemplo, sustituyendo la Sabiduría por la Pureza, sustituyendo el Habla por la Comunicación, la Armonía por la Estabilidad, etc.

Y así puedes hacer tu propia caja de 7 chakras con virtudes. Y con cada virtud vigorizas poderosamente cada centro energético y trabajas eficazmente tus chakras.

¿Cómo trabajar con los discos armonizadores?


Las virtudes son los activadores de la vida, son las cosas sutiles que te hacen vivir. Pueden guiarte hacia una mayor conciencia, un pensamiento más claro y despierto y unos sentimientos más asentados.

Puedes trabajar con una virtud en tu mente nombrándola varias veces al día: por ejemplo "Armonía... Armonía... Armonía..." o "Balance.... Balance.... Balance...."

Así, al concentrarse en un disco armonizador, se pone en resonancia con las altas vibraciones. Y como es un objeto muy práctico para llevar a todas partes, puedes utilizarlo en cualquier circunstancia.

También puedes colocar tu vaso o botella de agua sobre él. El agua se llenará de energía y se teñirá de la energía/verde que desees trabajar. Es esta energía la que transmitirás en profundidad a todas las células de tu cuerpo.

Nuestros mandalas son verdaderos talismanes mágicos, creados sobre el modelo de las flores. Al igual que las flores desprenden una fragancia dulce y sutil en la atmósfera, cuando trabajas con una virtud, con un mandala, aprendes gradualmente a desprender una fragancia a través de tus bellos pensamientos y nobles sentimientos, que atraen a un mundo más puro.


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Fuentes:

L'art guérissant des couleurs (Ediciones Essénia) La
lumière et les couleurs puissances créatrices (Ediciones Prosveta) Wikipedia

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